El equipo docente de Colegio Base ha realizado un proyecto multidisciplinar el pasado fin de semana en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama para los alumnos de 1º de Bachillerato LOMCE  y del Programa del Diploma (Bachillerato Internacional).

Durante el viaje se han realizado diferentes paradas con sus respectivas actividades de carácter académico relacionadas con las asignaturas de Sistemas Ambientales y Sociedades, Artes Visuales, Biología, Historia del Mundo Contemporáneo y Español A: Lengua y Literatura.

Los alumnos del Programa del Diploma nos resumen las impresiones de este viaje en las siguientes líneas que esperamos sean del agrado de todos. Colegio Base muestra su agradecimiento al Coordinador del Programa del Diploma, Víctor Acosta, por llevar adelante esta emocionante iniciativa.

La montaña tiene varias facetas…al igual que las personas

Abril aguas mil… el día de la salida llueve a cántaros.  Dejamos Madrid atrás y nos dirigimos a Guadarrama. En el autobús se respira un ambiente familiar y animado. A medida que te acercas, la montaña creciente te acoge y entre las primeras pinceladas de lo que sería un nuevo paisaje descubrimos el río Lozoya caer de entre las rocas.

Se alza el sol en la fría mañana del sábado en la Sierra de Guadarrama. Son las ocho y comenzamos a despertarnos. Acudimos a desayunar con el resto de los guadarramistas. Nos preparamos para la gran caminata del día. Nuestro objetivo es llegar al Mirador de los Robledos, el ojo de Guadarrama. A pesar del tiempo helado y las lluvias que nos dificultan el camino, podemos disfrutar de la belleza del Parque Nacional en su estado más puro: desde los pinos sin fin hasta los buitres leonados.

El sábado por la tarde emprendemos nuestro camino hacia el pueblo de Rascafría. Esta tarde nublada de abril marcaba un antes y un después en nuestro viaje ya que nos conectó con la naturaleza como nunca antes lo habíamos estado. Las maravillosas vistas y el ambiente que desprendía el pueblo hicieron que las alumnas de artes visuales sintiéramos la necesidad de retratar este lugar de una forma muy íntima.

Después de pintar al natural, recorrimos las estrechas calles de este pueblo conociendo lugares tan conocidos como la chocolatería de Rascafría, que junto con un café y buenas vistas llenaron nuestra tarde de dulzura. En el camino de vuelta, el sol nos acompaña mientras juega al escondite con la serranía.

La tarde del domingo, recién llegados a un claro, las nubes comienzan a peinar las cumbres. A pesar del sol que baña las montañas, una fría brisa corre por todo el lugar. Desde la ventana del bus parece que los pinos caminaban a nuestro lado.

El murmullo de la naturaleza nos acuna hasta nuestra llegada.

La montaña tiene varias facetas, al igual que las personas. Y si el sábado la lluvia y el frío nos recibieron con hostilidad, el sol del domingo nos demostró que Guadarrama trata bien a los excursionistas con buenas intenciones.

El alumnado del Programa del Diploma de Bachillerato Internacional

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