En diferentes ocasiones las familias trasladan a los colegios su preocupación acerca de la falta de hábito lector de sus hijos.

Desde nuestro punto de vista no es beneficioso, en la mayoría de los casos, obligarles a realizar esta actividad. Entonces, ¿cómo lo podemos conseguir?

Una recomendación es ser su modelo: comentar nuestras lecturas, gustos, sensaciones,… e ir juntos a librerías o ferias, donde encontraremos una gran selección de títulos, tipos de libros y temáticas tanto para nosotros como para ellos para ayudarles a crear hábito de lectura.

Es más interesante que sean ellos quienes descubran la magia de la lectura, por ello sería recomendable dejarles elegir por sí mismos. No importa que sea un cómic, una lectura recomendada para otra edad o un libro poco atractivo a nuestro parecer. Si la temática nos parece apta, dejemos que ellos vayan seleccionando según sus gustos.

Y si alguna lectura que están realizando no les “engancha”, podemos probar a leerla juntos, ya que escuchar relatos es placentero para todos, podemos comentar las ilustraciones o tratar de inventar la historia a partir de ellas, pero, si no les gusta, es mejor que lo dejen para otra ocasión. Casi todos recordamos ese libro que nos recomendaron y que nos costaba infinito continuar. ¿No lo hemos leído, pasado un tiempo, y nos ha gustado? Es importante recordar que estamos hablando de una lectura placentera, lúdica y creativa.

Y si nuestro hijo es un gran dibujante, ¿por qué no le pedimos que ilustre alguna historia?

¿Y si acompañamos estos tiempos de lectura con algo muy gratificante para ellos? Por ejemplo, aprovechar el momento de lectura para beber esa bebida que tanto les gusta, en el sofá en el que no solemos dejar que se tumbe, juntos en su cama o acompañados de un cuenco de cacahuetes.

Desde el colegio, donde las lecturas están más predeterminadas por una programación concreta, solemos proponer diferentes libros que, a lo largo del tiempo, hemos comprobado que son del gusto de una gran mayoría. Además, en ocasiones, suelen pertenecer a colecciones. Podéis aprovechar para adquirir algún título más.

También cuando los compañeros y los propios profesores traen sus libros favoritos y los exponen en clase, suele despertar la curiosidad de muchos. Es otra buena oportunidad para acercarlos a la lectura.

Cuando se disfruta leyendo, nos gusta comentarlo, hablar de lo que nos hace sentir, analizar por qué nos ha gustado tanto y recomendar el libro sin necesidad de que nadie nos pregunte.

Estamos convencidos, por nuestra experiencia, de que con un poco de ánimo y esfuerzo, más que preocupación, conseguiremos que sean nuestros hijos los que nos lleven a nosotros a seleccionar nuevas lecturas, nos hablen de ellas e, incluso, puede que llegue un día en el que tengamos que animarles a dejar los libros para realizar otra actividad. ¿Por qué no?

Mercedes López

Subdirectora de Primaria y Jefa del Departamento de Lengua

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