Durante un mes hemos llevado a cabo el proyecto “Basetragalotodo” en las clases de 1º, 2º y 3º de Educación Infantil. El objetivo principal era hacer conscientes a los alumnos de la importancia de la sostenibilidad ambiental, algo fundamental para que nuestra vida en la Tierra tenga los mejores niveles de calidad y salud posibles.

En una primera fase hicimos que los niños pusieran atención a los objetos que nos rodean con otros ojos. De ese modo comenzaron a diferenciar entre objetos naturales (no fabricados) y objetos artificiales (fabricados por las personas). Todos caímos en la cuenta de que casi todo lo que utilizamos a diario ha sido hecho por personas. Después explicamos con qué materiales están fabricados los objetos de la clase, haciendo hincapié en que todos provenían de la naturaleza.

En ese momento nos dimos cuenta del papel que adoptamos en el mundo como productores-consumidores y el gran impacto que causamos en el medio ambiente. Nuestros actos afectan de forma directa a la naturaleza y a la sostenibilidad del planeta.

La situación parecía grave, pero no estábamos solos; contábamos con la ayuda de cuatro personas que visitaron el colegio para explicar cómo podemos cambiar nuestros hábitos y con ello nuestra huella ecológica.

Rosa Reduzco: nuestra primera visitante contó la importancia de reducir nuestro consumo de material de “usar y tirar”. Se centró fundamentalmente en los plásticos (bolsas, botellas, pajitas, etc.) y en cómo encontrar alternativas a dichos productos (bolsas de tela, botellas de cristal…).

Los alumnos descubrieron la cantidad de productos sobre envasados y la de plásticos de un solo uso que se tiran a la basura cada día.

También vieron cómo reducir el consumo de energía y agua con seguir unos cuantos pasos simples:

  • Apagar las luces de las clases, baños y habitaciones cuando nadie hace uso de las instalaciones.
  • Cerrar los grifos mientras nos lavamos las manos y asegurarse de que ninguno queda abierto cuando hemos terminado.

Rigoberto Reparo: una semana después nuestro segundo visitante vino cargado con herramientas para reparar aquellos objetos que podían ser arreglados y así alargar su vida útil. Con una llamada a una ficticia tienda de muebles supimos el número de árboles necesarios para fabricar una mesa nueva. De ese modo los alumnos descubrieron la necesidad de reparar antes de tirar cosas que aún pueden servirnos. También hablamos de las profesiones más relacionadas con la reparación.

Finalmente organizamos un taller de restauración y encuadernación  de libros, logrando que muchos de los libros de la biblioteca del colegio volvieran a estar en perfecto estado.

Rita “Súper” Reutilizo: cuando algo que tenemos se ha roto, o ya no nos es útil, antes de tirarlo a la basura aún nos queda otra opción. Con esa misión hizo su espectacular entrada en nuestro centro la superheroína Rita.

Por un lado nos recordó la importancia de utilizar botellas y bolsas reutilizables, es decir, que se puedan usar muchas veces, y por otro cómo transformar un objeto para que tenga un uso diferente de aquel para el que había sido creado.

Cartón que se convertía en flores para decorar, hueveras que se convertían en insectos con los que jugar, etc. Esas fueron algunas de las ideas que nos dio Rita para reutilizar y que luego pusimos en práctica fabricando máscaras con trozos de papel de recortes, barcos de juguete con viejas piezas de construcción y portalápices con vasos de plástico que ya no se usaban.

Ramonilla “Basurilla” Reciclo: nuestra última visitante llegó muy triste al colegio, habían tirado en ella muchísima basura de todo tipo y mezclada. Explicó cómo separar y clasificar la basura antes de tirarla en los contenedores correspondientes:

  • Papel, cartón y cajas de esos materiales al contenedor azul.
  • Envases, plásticos y bricks al contenedor amarillo.
  • Pieles de plátano y fruta, servilletas de celulosa y material orgánico al contenedor naranja.

Ramonilla nos contó que separar la basura correctamente hace que luego se pueda reciclar, convertir esa basura en nuevos productos. También trajo consigo tres contenedores especiales para que pudiéramos separar para reciclar en el colegio.  Tres “monstruos tragalotodo”, cada uno del color correspondiente a aquello que fuésemos a tirar.

Ha sido un proyecto tremendamente enriquecedor con el que los niños y niñas del centro han disfrutado mucho, todo ello acompañado de un aprendizaje profundo y duradero. Un modo de materializar el significado de las “4 erres”, hacerlo palpable y ser conscientes de nuestra huella ecológica. Sin duda un gran paso para su concienciación sobre la sostenibilidad del planeta.

Noticias Relacionadas

Si continúas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más Información

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close