Actualmente la capacidad del trabajo en equipo es una de las habilidades de mayor relevancia en los entornos laborales. Tiene una serie de beneficios fundamentales en la consecución de objetivos y alcance de metas en común:

  • Aumenta la eficiencia: cada individuo aporta sus fortalezas, que no son comunes a todos. Se saca el máximo del punto fuerte de cada uno de ellos para lograr el objetivo.
  • Mejora el desempeño en el trabajo: Cada uno de los integrantes se centra en lo que mejor sabe hacer, poniendo en segundo plano sus debilidades.
  • Reduce el estrés: las tareas y responsabilidades se reparten, no recaen de manera individual.
  • Los talentos se complementan: de ese modo se crea un producto final que no se habría conseguido de forma individual.
  • Favorece el aprendizaje de herramientas sociales y la creatividad: combinar los distintos puntos de vista de los miembros de un equipo ayuda a crear soluciones más efectivas a los problemas. Además, trabajar en equipo ayuda a compartir conocimiento y estimula el aprendizaje individual y del grupo.

 

Aprendizaje colaborativo y aprendizaje cooperativo

En el Colegio Base utilizamos estos dos tipos de metodología. Ambas inciden en el trabajo en grupo con un gran componente emocional y social en las relaciones entre los miembros del equipo. Es esta parte afectiva e interpersonal, la que en un futuro será clave para que los alumnos sean capaces de encajar y desenvolverse adecuadamente en entornos de trabajo en equipo.

Existen diferencias entre el aprendizaje colaborativo y el cooperativo, estas son algunas de las más significativas:

  • En el aprendizaje colaborativo una serie de alumnos trabajan y van sumando sus esfuerzos para alcanzar un fin. Permite grupos más homogéneos donde se reparte el trabajo, es decir, colaboran repartiendo un trabajo. Tanto el liderazgo como las responsabilidades son compartidas entre profesores y alumnos. Se suele dar en etapas de educación superior.
  • En el aprendizaje cooperativo los alumnos integrantes de un grupo interactúan entre sí para llegar a un fin. Son grupos más heterogéneos donde cooperan, se ayudan en la elaboración de un trabajo. El liderazgo está más centrado en el profesor y la responsabilidad está distribuida. Es más propio de etapas de Educación Primaria y Secundaria.

 

¿Existe este tipo de aprendizaje en Educación Infantil?

En la etapa de Educación Infantil los niños y niñas juegan y trabajan juntos, habitualmente es sólo eso “juntos”, uno al lado del otro, pero, aunque estén en equipo, no lo hacen de un modo cooperativo o colaborativo. Es el profesor o profesora el que indica qué hacer en cada momento.

Por esa razón, y basándonos principalmente en la parte de relación social que se produce entre alumnos al trabajar de forma colaborativa, iniciamos en este curso escolar un pequeño proyecto entre etapas, las etapas más alejadas de nuestro colegio, Infantil y Bachillerato.

 

Nuestro proyecto colaborativo

Comenzamos un mini proyecto de impresión en 3D. Los alumnos y alumnas de infantil visitaron las instalaciones del Colegio Base para ver cómo funcionaba una impresora de este tipo. Allí se dio forma a unos robots que previamente habían imaginado y dibujado.

Volvimos a nuestro centro de Educación Infantil donde utilizaron estos pequeños robots 3D para realizar diversas actividades y juegos. ¡Ahora llega el momento de colorearlos!

Pero nos encontramos con un problema, el tipo de pintura que mejor funciona con el material con el que están hechos es la pintura acrílica. Nuestros alumnos, debido a su edad, no están habituados a utilizarla aún, pero encontramos una solución que aporta un “plus” de calidad a nuestro proyecto: una actividad conjunta entre etapas.

Una nueva colaboración entre alumnos de Bachillerato que asisten a clase con la profesora Ana Rico y los nuestros. Los robots viajaron de nuevo al Colegio Base, y vía Skype o Hangouts los niños de 5 años eligieron el color (con un sistema de votación) con el que los pintaron y vieron, por medio de webcam y las PDI, como los mayores lo hacían.  Es un modo fantástico de realizar una actividad colaborativa y empática, logrando al mismo tiempo que la llegada de los robots (una vez pintados) sea un momento de mucha emoción y motivación para actividades posteriores.

Se produjo una sinergia positiva, tanto en los alumnos de Bachillerato como en los de Infantil, destacando principalmente la parte afectiva y emocional. Los niños de infantil, al ver el producto final del trabajo (robots), se dieron cuenta de cómo con la ayuda de otros el resultado es mucho mejor y todos se sienten partícipes del mismo.

Han dado sus primeros pasos en las dinámicas de grupo, se están preparando para adquirir responsabilidades dentro de un equipo de trabajo y así desenvolverse dentro de los mismos a lo largo de su vida escolar.

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